Los abordajes legales en casos de violencia familiar son fundamentales para proteger a las víctimas y garantizar que el sistema judicial opere de manera eficiente. Diversos protocolos de actuación se han diseñado para mejorar la respuesta ante situaciones de violencia doméstica. Estos incluyen desde la evaluación inicial del riesgo hasta la implementación de medidas de protección adecuadas.
En 2021, el “Protocolo Cero” destacó por su enfoque en el primer contacto policial con víctimas de violencia de género, priorizando la seguridad y asistencia inmediata. Otro avance crucial fue la instrucción 4/2019 que estableció un nuevo protocolo policial para la valoración del riesgo de violencia de género, integrando estas evaluaciones en el sistema VIOGÉN para un seguimiento integral de los casos.
Es esencial que las guías de buenas prácticas y protocolos vigentes aborden la problemática de las revictimizaciones. La publicación del Poder Judicial de una guía para evitar la revictimización de víctimas al prestar declaración es un paso significativo en este sentido. La guía sugiere mejorar la información sobre los derechos de las víctimas, optimizar la atención en los órganos de enjuiciamiento y asegurar que las víctimas no se encuentren con los acusados.
Además, se proponen mejoras estructurales en la coordinación entre los procedimientos civiles y penales. Establecer un identificador único por unidad familiar sería una medida efectiva para facilitar el intercambio de información y adoptar decisiones más informadas sobre la custodia de menores.
El derecho de familia en casos de violencia introduce desafíos únicos que requieren ajustes específicos en la legislación y aplicación de protocolos. La existencia de denuncias de violencia no es suficiente para rechazar guardias compartidas, pero la guía propone excluirlas si existe evidencia de violencia estructural, incluso sin una condena penal firme.
Se plantea una revisión a fondo de las medidas de control y seguimiento tras sentencias que limiten comunicaciones con los hijos en casos de detección de violencia. La expansión de Puntos de Encuentro Familiar con los recursos necesarios, tanto humanos como materiales, es recomendada para monitorear situaciones de riesgo potencial y garantizar el bienestar menor.
Para los usuarios sin conocimientos técnicos, es importante entender que los protocolos y guías como las mencionadas buscan proteger a las víctimas de violencia familiar de nuevos episodios de revictimización. Lograr esta protección empieza por optimizar los primeros contactos con autoridades y asegurándose que las decisiones judiciales estén bien fundamentadas.
Para aquellos con un conocimiento más técnico, la implementación y evaluación continua de estos protocolos es crucial. La unificación de sistemas de información judicial y la creación de identificadores únicos familiares podría mejorar significativamente la gestión de estos casos, además de que cada situación se maneje con la delicadeza y precisión requeridas para proteger a los más vulnerables.
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